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Columnistas
Por Lola Solana*
14/06/2009

Detrás del espejo de los sueños

Recuerdo que de pequeña me gustaba escribir y recuerdo un concurso para el que había que inventar un cuento... Yo inventé la historia de un niño que soñaba y que cada noche se encontraba con sus amigos en un mundo fantástico. Mis profesores me dijeron que era original pero no gané el premio. Pasó el tiempo y comprendí que ni siquiera era original.

Miguel de Unamuno se preguntaba en su novela Niebla si la vida era un sueño de Dios y todo se desvanecería si Él despertaba.Lewis Carrol ya había creado a los gemelos Tarara y Tarari para decirle a Alicia que ella no era la soñadora sino la soñada del Rey Rojo y que cuando éste despertara, ella se apagaría como una vela. Y antes, Calderón de la Barca había creado a Segismundo que dudaba de si su reino había sido tan sólo un sueño. Y mucho después, Miguel de Unamuno se preguntaba en su novela Niebla si la vida era un sueño de Dios y todo se desvanecería si Él despertaba.

A lo largo de la historia niños y adultos, poetas y escritores, científicos y músicos, hemos intentado romper la frontera entre soñar y vivir. Se han escrito cientos de libros pero lo único que hemos roto ha sido el despertador al abandonar precipitadamente un sueño.

Los sueños y lo que soñamos
Sólo sabemos que cada vez que soñamos se abre una ventana en el universo y allí respiramos sensaciones que nos alimentan el espíritu. Sabemos que los sueños no son una ciencia exacta, tienen algo de magia y de misterio… En los sueños no existen las variables de espacio o tiempo tan sólo existe el sentimiento…

Durante mucho tiempo me he despertado agobiada, soñando que tenía que estudiar y que me quedaban dos asignaturas para acabar la carrera…y sólo después de un rato me daba cuenta de que había acabado la carrera hacía más de 20 años…Otras veces, que estaba en el colegio con mis compañeras pero el profesor era mi jefe actual…
¡Y cuantas veces he soñado con mi padre dándome sabios consejos y luego despertar y darme cuenta de que hace más 10 años que ha muerto!

Me pregunto si los sueños son recuerdos del pasado o predicciones del futuro. Siempre he tenido la duda si en una vida anterior me estrellé en un coche y me reencarné en la que soy hoy, o si acabaré mis días en la carretera…Sin embargo, lo más extraño que he soñado en repetidas ocasiones a lo largo de mi vida, es que iba en un coche y al tomar una curva me estrellaba: mi espíritu entonces, se pasaba la noche convenciendo a Dios de que era muy joven para morir. Y cuando despertaba y comprobaba que estaba en mi cama pensaba: ¡¡¡Bien!!! ¡Otra vez lo he convencido!
Me pregunto si los sueños son recuerdos del pasado o predicciones del futuro. Siempre he tenido la duda si en una vida anterior me estrellé en un coche y me reencarné en la que soy hoy, o si acabaré mis días en la carretera… (Confío en que sea la primera opción.)

Lo que es evidente es que soñar nos permite conocernos mejor, abrir el baúl de posibilidades que llevamos dentro. Aunque nos parezca que los sueños son incoherentes, que no tienen ningún sentido, seguramente si reflexionamos sobre ellos nos servirán de brújula para marcar el camino a seguir. Porque para alcanzar nuestras metas primero tenemos que soñar y después despertar…

Dicen que los acontecimientos que no se escriben, no se cuentan o no se recuerdan, es como si nunca hubieran existido.
Con los sueños pasa lo mismo. Tengo amigas que dicen que no sueñan, pero estoy segura de que sí sueñan y que lo hacen a todo color y con lujo de detalles. El problema es que ni lo cuentan, ni lo escriben, ni lo recuerdan…Que se ven arrastradas por la corriente del día a día, obligadas a nadar… y a olvidar.

Alguien dijo una vez que todos vivimos bajo el mismo cielo pero no tenemos el mismo horizonte.

Alguien dijo una vez que todos vivimos bajo el mismo cielo pero no tenemos el mismo horizonte. Yo diría que no tenemos los mismos sueños o no tenemos las mismas ganas de soñar…
Me pregunto si podríamos programar los sueños, decidir cuándo, cómo y con quién soñamos…Supongo que la respuesta científica es NO, pero me encantaría pensar que sí.

Quizás algún día todos los que soñamos, los que recordamos los sueños y luego los contamos, nos encontremos detrás del espejo………y quizás no estemos dormidos y quizás no estemos soñando. Porque al final los sueños se hacen realidad.

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Fuente: M&C Press
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