|
|
Todavía no llegué...
Solos, enfadados, desorientadosRecibo tres correos de hombres que anuncian que dejan de pertenecer a la empresa de la que formaron parte muchos años y me dejan sus señas personales para no perder el contacto. En los tres casos sobrevuela un dejo de tristeza y la edad...como motivo, más allá de la crisis que supimos conseguir. En la misma semana veo dos películas en las que se abordan problemáticas similares. Y donde ellos, están solos, enfadados, desorientados. No es que las mujeres no queden en la calle o que no les sugieran abandonar la empresa porque tienen una edad...No es que no lo estén sufriendo con tanto o más dramatismo. Es que ellos lo perciben de una manera más personal: han puesto en el trabajo más "libido" de la que deberían o como dice mi gurú "no han sabido moderar las expectativas". Un coche es sólo un coche, un trabajo sólo un trabajo y la red que conforma el universo de familia, amigos, gente querida, puede jugar un rol fundamental cuando todo lo demás se ha perdido. En "The company men", Bobby Walker -Ben Afflek- tiene un gran trabajo, una buena familia, un coche deslumbrante y ninguna preocupación ...hasta que la política de reducción de personal lo deja a él y a otros dos ejecutivos de la compañía -Tommy Lee Jones y Chris Cooper estupendos en su papel- sin trabajo. Los tres tendrán que morder el barro, morir -uno se suicida- o reinventarse como hombres. En "Up in the air", George Clooney es el eterno viajero que vuela de un lado a otro para comunicar noticias nefastas que impactan de diferente manera en la vida de los demás y al final en la suya, convirtiéndolo en un hombre solo. Más allá del despiadado retrato de unas empresas inescrupulosas, a las que sólo preoupa los resultados para sus accionistas y que olvidan su historia y su gente, lo que se pone en escena es el contraste entre la economía especulativa y "creativa" y la economía real. Pero lo que más claro queda y me hizo pensar en las actuales circunstancias, es cómo hombres y mujeres, valoran la situación, cuáles son las cosas que importan, cómo se mide lo que son y lo que tienen... y cómo las "expectativas" de cada cual tienen o no un correlato con ciertos valores más allá de los escenarios de crisis. Para sostenerse y salir adelante sin dejar la vida en ello. Un coche es sólo un coche, un trabajo sólo un trabajo y la red que conforma el universo de familia, amigos, gente querida, puede jugar un rol fundamental cuando todo lo demás se ha perdido. La pérdida de sentido es lo que lleva a uno de los personajes a suicidarse; el reencontrarse con lo que en verdad vale es lo que lleva al protagonista a recuperar la dignidad. Si te despiden no es el final, es el principio, dice el slogan de la película. Es muy difícil en tiempos como estos, dar ánimos a quienes por la crisis o por la edad, son quitados del camino del trabajo, sea cual sea la posición que ocupen. Una querida amiga experta en capital humano, dice siempre que las mujeres tenemos más "recursos" cuando todo lo que parece que importa se derrumba. Y que tenemos muchas capacidades que adquirir, pero también , que deberíamos enseñar este recurso a los hombres "mal aprendidos". Quizás sea el momento de desaprender volviendo la mirada hacia otros horizontes. Y emprender un viaje de regreso hacia aquello que nunca debimos dejar en segundo plano. Otros artículos de Mercedes Wullich:
¿Ya has visitado Todavía no llegué... en nuestra ZONA OPINIÓN?
|