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Todavía no llegué...
Desde Buenos Aires, otros caminos por los cuales andar...Aterrizo en la noche de Buenos Aires tras un vuelo diurno y amanezco en un domingo familiar y siestero con 33º. Desde este lado del mundo, el tiempo tiene otro color a la sombra. Sospecho que todo influye en mi creciente tendencia a la horizontalidad pero el lunes me sacude la modorra porque trae lluvia y temperaturas otoñales. Así están las cosas cuando faltan horas para que comience el Congreso ´Las políticas de equidad de género en prospectiva´ del que voy a participar. Por teléfono, por skype, por mail, la agenda empieza a cubrirse y con ella la sensación de que las horas no serán suficientes pero que hay que sacarles el jugo como sea. Una empresaria argentina me pregunta cómo se vive en España la visita de Benedicto, una política me pide una valoración sobre el retroceso de las políticas de igualdad del gobierno de Zapatero y una periodista, que le explique cómo reciben las empresas españolas la obligación de incluir mujeres en sus Consejo s de Administración. Un psiquiatra, antiguo vecino, me saluda sorprendido al verme de vuelta por el barrio y sin muchos prolegómenos me pregunta ¿Estás a favor o en contra? Yo, que soy libriana, le digo que las dos cosas, sea lo que fuera a lo que se esté refiriendo. Y lo dejo decepcionado rumiando motes que no entiendo pero que no tengo tiempo para quedarme a escuchar por aquello de que el tiempo vuela más rápido cuando menos se tiene. Desde Madrid, la agenda se engrosa y se acelera para esta, la próxima y la otra semana. Pido que no me esperen, que cuando vuelva diré presente y que mientras tanto cada cual haga lo suyo buscando sacarle provecho al tiempo antes de que se escape. Leo que de todos los frentes en los que se lucha por la igualdad de género, hay uno cotidiano que se resiste particularmente a la victoria: el uso equitativo del tiempo. Lo dice Sarah Babiker pero antes lo dijo Ma. Ángeles Durán que se ha pasado media vida estudiándolo. Yo, como ya sé que no hay manera, respiro profundo y dejo que el contestador haga parte de mi trabajo en el fijo y en el móvil. Y llego con menos prisa y más ánimo, a compartir, a debatir... sobre estos y otros temas sobre los cuales mucho se ha dicho pero no todo. Y espero que alguien, nos ilumine otro camino por el cual andar. Otros artículos de Mercedes Wullich...
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