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Columnistas
El valor de la personalidad en las empresasLuthans y Avolio (2007) han introducido el concepto de Capital Psicológico (CAPSI), definiéndolo como conjunto de características positivas de personalidad que desplegamos en nuestra vida profesional, es decir, como somos en nuestro trabajo, que conductas desplegamos. La suma de esos comos determina una forma de hacer las cosas que será más homogénea y mas perceptible cuanto más alineada este con la visión de la empresa. El CAPSI se relaciona así con el desempeño y las actitudes laborales deseadas. Si el capital humano es el activo más importante en las empresas de la era del conocimiento, la suma de los capitales psicológicos de las personas que trabajan en ellas influye en los resultados de la empresa y por tanto en su competitividad.Si el capital psicológico marca una diferencia en la forma de hacer las cosas, la selección del personal debe valorar no solo los conocimientos técnicos y expertos (capital intelectual o saber hacer) sino las características personales (capital psicológico) entre las que podemos incluir capacidades como, las que Luthans y otros colegas proponen con base en la Psicología Positiva liderada por Martin Seligman:
De la misma forma, el aprendizaje permanente no puede dirigirse unicamente al incremento o mejora del capital intelectual, sino que debe prestar especial atención a mejorar el capital psicológico de las personas dentro de las organizaciones.. Solo serán sostenenibles las organizaciones que apuesten por estrategias de desarrollo de recursos humanos donde la pieza fundamental sea el fortalecimiento del CAPSI.A pesar de que parece existir una gran aficción, mas que convicción, por incorporar los conceptos de gestión del talento, apuesta por las personas, inteligencia emocional, desarrollo de carrera, al final si hacemos la foto de conjunto, vemos que las empresas contratan por lo que las personas saben (formación académica o experiencia) y despiden por lo que las personas son ( falta de adaptación al cambio, falta de motivación, falta de actitud positiva). Continuamente se habla de la importancia de la actitud, y sin embargo no se mide la actitud al contratar, o no se forma en actitudes, sino en aptitudes. Se produce un total desconcierto en los/as empleados/as pues, en muchos casos, llevan una gran parte de su vida formándose en aptitudes (curriculum académico) para lograr su acceso al mercado laboral o progresar en él, y cuando logran entrar, se les exige algo distinto, actitud. De esta forma se cumple la famosa frase de que el IQ (Coeficiente intelectual) hace que te contraten, pero es el EQ (Coeficiente Emocional) el que hace que te promuevan. Otros artículos de esta columnista... ¿Ya has visitado Columnistas en nuestra ZONA OPINIÓN? |