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Columnistas
Sobre el abortoCualquiera en su sano juicio prefiere la vida a la muerte, crear a destruir, la sonrisa al llanto, serenidad frente al desasosiego. Dicho esto, debemos ser conscientes de que seguirán produciéndose abortos y es conveniente practicarlos de una manera segura, despenalizados en el ámbito legal y sin criminalizar socialmente a la mujer que no encontró opción más favorable – absténgase de echarse las manos a la cabeza los que nunca se las manchan de cara a la galería pero tienen corrompidas sus conciencias. A sabiendas de que me muevo en tema controvertido obviaré medias tintas y llamaré a las cosas por su nombre: Cuando se aborta se está impidiendo nacer a tu propio hijo que desde el momento de la concepción tiene ADN propio y desde luego humano, no de percebe del Cantábrico o helecho silvestre. Pero seamos capaces de adentrarnos un poco más allá del repetitivo “derecho de la mujer a elegir”. Analicemos la opinión de todos – buenos argumentos a favor y en contra existen – pero no olvidemos escuchar el testimonio de las que más saben, mujeres que abortaron, para que transmitan que recuerdan aquella decisión cada vez que coinciden – que viene ser a diario – con niños de la edad que tendría su hijo si hubiese nacido. Reconozcamos que la psicología de una mujer adulta no es igual a la de una cría de dieciséis años y sobre esto sí tengo experiencia propia: Ni antes de los veinte ni siquiera acercándome a la treintena era tan consciente, madura, segura y plena como ahora – estoy convencida que a los cincuenta lo seré aún mucho más – Y concedamos la importancia que se merece a la figura del padre. Un aborto no es un accidente, es consecuencia de un acto en el que participan al cincuenta por ciento hombre y mujer. Qué gratuita y facilona me resulta esa cantinela de “es mi cuerpo, yo decido”. ¿Eso quiere decir que si el niño nace no vas a solicitar la manutención? Desterremos de una vez las ideologías políticas o religiosas y basémonos en fundamentos éticos, evitemos que el aborto siga siendo objeto de lucro y negocio personal para algunos, invirtamos más en ayudas estatales para afrontar embarazos en circunstancias difíciles, flexibilicemos normativas en adopciones y facilitemos las entregas para tal fin. En definitiva, consigamos que ninguna mujer tenga que enfrentarse a la tesitura de abortar porque no exista otra alternativa mejor. Otros artículos de esta columnista... ¿Ya has visitado Columnistas en nuestra ZONA OPINIÓN? |
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